Un espejo en el cuadro

Erase una vez un espantapájaros sin huerto al que proteger. El espantapájaros pintaba cuadros, pero en sus cuadros no había flores. Un día se fijó en una puerta. Al otro lado parecía no haber nada. Luego vio una mancha marrón y fue corriendo hacia ella. Era otra puerta que iba a dar también a la nada. El espantapájaros, que era muy curioso, abrió la puerta y vio a un policía y a un vigilante rodeados de cuadros que colgaban de ninguna parte. A lo lejos vio unos restaurantes con mucha gente, pero sin niños. También había muchos armarios de color azul cielo. Fue a contemplar un cuadro. Vio un espejo y se vio reflejado en él. El espantapájaros volvió a su casa y todos los días regresaba a aquel lugar.

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